Aunque parezca mentira las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina. Si, si, he dicho las de verano. Esas para las que preparamos los bikinis, bañadores, gafas de sol, sombrilla...Ya sé que si miramos por la ventana nos dan ganas de salir corriendo a por los abrigos, bufandas, paraguas... y exagerando un pelín hasta de sacar el árbol de Navidad! Así que... nos vamos a concentrar y vamos a comenzar a imaginarnos como van a ser nuestras vacaciones de verano, esas que tanto necesitamos (ya no sé si vacaciones pero lo que es el verano... yo al menos lo necesito mas que nunca!).
Nosotros solemos aprovechar para irnos hacia el sur, así nos garantizamos el sol, el calorcito... recargamos energías, calor... y subimos para el norte, la mar de contentos, a disfrutar del fresquito, de los verdes campos y hasta de la lluvia. Al menos es lo que sucede otros años, este año con tanto frío y tanta lluvia no sé si va a haber manera de querer abandonar el sol.
Y... ¿cómo haremos el viaje?
¿En avión? La verdad es que es lo más rápido y cómodo. Ideal para viajes largos.
¿En coche? Ideal para los que disfrutan improvisando, el coche te permite cambiar de idea, improvisar ruta, marcar tus horarios... Es algo más incómodo pero te da total libertad.
¿En tren? Posiblemente una de las maneras más románticas de viajar.
Seguiremos dándole vueltas y haciendo planes para vacaciones, que como ya he dicho, este año necesito más que nunca.
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